Adiestramiento de perros en positivo: mucho más que salchichas

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No puedo empezar este artículo sobre adiestramiento de perros en positivo sin preguntarte una cosa. Dime, si quieres aprender algo (inglés, física o salto con pértiga, por poner unos ejemplos), ¿cómo prefieres que te enseñen?

  • ¿Castigándote con descargas eléctricas, golpes o gritos cada vez que las cosas te salen mal o premiándote y motivándote cada vez que haces un progreso?
  • ¿Que la persona que te está formando se imponga físicamente ante ti haciendo que le cojas miedo o establezca contigo una relación de confianza mutua?
  • ¿Sufrir un estrés insoportable por la presión y desorden al que te someten o que tu formador comprenda tus capacidades y te haga avanzar a tu ritmo?

Creo que no hace falta decir que si los profesores de matemáticas usaran la segunda opción de cada pregunta, todo el mundo podría trabajar en la NASA.

Y lo que he hecho no es otra cosa que contrastar el antiguo modelo de enseñanza con uno más respetuoso y eficaz con las personas.

Seguro que te estarás acordando de ese profesor o de esa profesora que te enseñaba bien y con el que sacaste sobresalientes que parecían imposibles, ¿verdad? Eso me pasó a mí con uno de biología que en 4º de la ESO, aparte de dar el temario, nos enseñó genética de 2º de bachillerato. Y toda la clase aprobó sin trampas.

Este contraste es exactamente el mismo que hay entre el adiestramiento clásico, basado en la teoría de la dominancia, y el adiestramiento de perros en positivo. O, como preferimos llamarlo, educación canina en positivo.

Un método de conseguir una serie de objetivos con el perro basado en el respeto del animal y su motivación. Que va mucho más allá de darle salchichas, como dicen los detractores del sistema.

Los 3 principios del adiestramiento de perros en positivo

Para muchos, el bienestar animal y el respeto hacia el perro puede sonar algo hippie. Pero en la educación canina, el buen trato va más allá del paz y amor, amigo. Si bien el bienestar es una máxima que defendemos a más no poder, usar métodos de enseñanza que lo tienen en cuenta es muy práctico. Por el mero hecho de que es más efectivo que los sistemas basados en métodos aversivos y el miedo.

Hay técnicas que parecen milagrosas. Por ejemplo, los collares de descargas hacen que el perro reaccione rápido a lo que quieras. Creo que tú también te someterías si te electrocutaran, aunque sea de manera suave. O los collares estranguladores. ¿De verdad tirarías de una correa si al hacerlo se te cortara la respiración?

Está claro que hacen que se consiga el objetivo de manera rápida y sencilla. Pero ojo, esto tiene un gran precio y no me refiero al dinero. Estos métodos perjudican a la relación humano-perro. Tu mascota, que quiere ser tu mejor amigo (o amiga) te ve como a Hitler. O, esta comparativa me gusta más, como a Darth Vader. Además, sufre un gran estrés que con el tiempo va a hacer que se comporte peor. Y que a la larga le puede generar enfermedades graves.

Por ello, la educación canina en positivo se basa en:

1. No hacer daño

En este sistema la violencia está prohibida. Al igual que cualquier método que haga daño, aunque sea poco, al perro. Y los castigos, también.

Como todo el mundo sabe, los perros son animales muy sociales y leales. Y llegan a anteponer su vida para proteger a su familia humana. Están deseando mejorar de manera constante el vínculo con los humanos con los que vive; en especial con su referente. Y (en pocas palabras) el referente, para el perro, es Dios.

Para un perro, el vínculo con su familia y con su referente es lo más importante de su vida.
Para un perro, el vínculo con su familia y con su referente es lo más importante de su vida.

Así que al hacer daño a tu perro o perra estás estropeando lo más valioso que tiene en su vida: vuestro vínculo. Y eso hace que tenga carencias emocionales que le llevan a desequilibrarse.

Además, están las consecuencias físicas que ciertas prácticas aversivas generan. Y otras consecuencias emocionales generadas por la imposición como la inseguridad y poca confianza del perro en sí mismo.

Si tienes o tuvieras hijos, estoy seguro de que no querrías anularles como personas. ¿Por qué con tu perro sí?

Las consecuencias emocionales van más allá cuando se les castiga. A veces creemos que los perros son personas y se nos olvida que no tienen la misma capacidad de razonar. Es decir, no pueden entender las cosas tan bien como los seres humanos. En otras palabras, la mayoría de veces no entienden por qué se produce ese castigo.

El adiestramiento de perros en positivo tiene como principal objetivo fortalecer el vínculo del dueño con el perro y la autoconfianza del animal. Equilibrar sus emociones acorde a sus necesidades para que así tenga un buen comportamiento y obedezca desde el placer, la lealtad y el cariño.

2. Motivar al perro

¿Te sigues acordando del profesor ese tan bueno que tuviste? Espero que al menos una vez hayas tenido la suerte de dar con una persona así. Que te entendiera y te motivara para dar lo mejor de ti.

En este sistema de educación canina, el referente del perro tiene que convertirse en ese profesor. Una persona que sepa motivarle para superarse a sí mismo sin exigirle más de lo que puede dar. Pero tampoco poniéndoselo todo fácil en plan sobreprotector.

¿Has oído alguna vez eso de que no hay nada peor que un tonto motivado? Hay que fomentar la independencia y la inteligencia del perro. Ayudarle a superarse, pero no superarse por él. Ya no por las consecuencias de sus actos sino porque al sobreprotegerle, al ponérselo todo súper fácil, se está minando la confianza en sí mismo. Y eso deriva en una incapacidad de hacer frente a sus miedos.

Esto sería como si ese profesor bueno te pusiera un 10 cuando realmente has sacado un 6. Sí, tendrás motivación, pero no los conocimientos o habilidades que necesitas.

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3. No estresar

El estrés afecta de la misma manera tanto a perros como humanos. De hecho, a nivel emocional somos muy parecidos. Lo que más nos diferencia a nivel mental es que tienen mucha menos capacidad de razonar.

El estrés en los perros es un gran generador de malos comportamientos. Vamos, como cuando estás irascible. Ya puedes ser el Santo Job, que con un nivel de estrés elevado te desbordas y la lías parda.

Esto se debe a que el perro está más sensible a cualquier estímulo. Y necesita desfogarse como cuando tienes ganas de reventar un cojín a puñetazos (venga, no me digas que nunca has tenido ganas… ¡Y no sólo a un cojín!).

Por lo tanto, el adiestramiento canino en positivo huye de toda técnica que pueda estresar al perro. Es más, una parte del trabajo es reducir o eliminar los estresores (estímulos que generan estrés) y hacer ejercicios para reducir el nivel de cortisol.

La importancia de la salchicha. O, mejor dicho, del olfato

Como he dicho antes, mucha gente detractora del sistema en positivo insiste en que somos “los tontos de las salchichas”. Y que no se puede educar a un perro con salchichas.

Decir que los educadores caninos solo trabajan con salchichas es como decir que los profesores de colegios sólo trabajan con tizas.

La salchicha es una herramienta más de este sistema. Y juega, en ciertos momentos, un papel importante. Por el mero hecho de que es ideal para trabajar el olfato del perro. Y es una chuche que les encanta, es relativamente saludable y, encima, es muy económica.

Por naturaleza, el sentido más desarrollado del perro es el olfato. ¡Lo usan hasta para conocerse! Hacer ejercicios relacionados con el olfato les reduce el estrés, les aumenta el nivel de inteligencia y fortalece su autoestima.

Además, es un alimento con un olor intenso, ideal para mostrar que la persona va en son de paz durante el primer contacto. Y, por supuesto, se puede reemplazar con otro alimento saludable que huela fuerte.

En resumen

El adiestramiento canino en positivo (o educación canina) se basa en usar métodos que respetan al animal, que mejoren su comportamiento de forma permanente y que fortalezcan la relación entre la persona y el perro.

Tiene prohibida la violencia, el generar miedo y el castigo ya que esto perjudica al vínculo humano-perro y, a la larga, al animal le genera más daños que beneficios. Unos daños que son generados en una buena parte por el estrés, al que combatimos de manera eficaz reduciendo los estresores y haciendo ejercicios cuyo objetivo es reducirlo.

La salchicha es una herramienta más y no la base del sistema. Y se utiliza para fomentar la buena relación y reducir el estrés.

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