A los perros no les gusta mucho que les toquen… ¿Cómo puedes hacerlo bien?

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Es inevitable. Vemos  a un tierno perrito y salimos disparados a acariciarle, abrazarle, besuquearle… En definitiva, a darle todo nuestro amor. Pero no tenemos en cuenta algo importante. Al perro no le gusta. Se agobia, le genera estrés y lo pasa mal, en especial cuando nos rechaza y le insistimos.

¿Cómo tocar a un perro correctamente?

Lo más importante para hacerlo es entenderle. Saber qué es lo que siente, en especial los miedos, y cómo expresa lo que quiere en cada momento.

La primera pregunta que debes hacerte es “¿quiere el perro que le toque/abrace/acaricie?”.

Al igual que pasa con nosotros los humanos, los perros son animales a los que les gusta que les respeten el espacio. ¿O es que siempre tienes ganas de recibir carantoñas? ¿Y de una persona desconocida cuyas intenciones desconoces?

Si el perro se deja acariciar o abrazar no quiere decir necesariamente que le guste. Parece que entienden esta manía nuestra de darles mimitos y tienen una paciencia de oro. Por lo tanto, es imprescindible entender su lenguaje para saber qué expresan de verdad.

Paso 1. Declaración de intenciones

Como todos los seres vivos, la prioridad de un perro es sobrevivir. Y cualquier amenaza (por mínima que sea) que tengan les genera miedo. Por muy ridículo que te parezca, si te acercas a un perro desconocido y le tocas sin respetar su espacio, puede tomarte como una amenaza. En especial si te acercas rápido y en línea recta.

Tanto si hay confianza como si no hay confianza con el perro, primero debes hacer una declaración de intenciones.

Por un lado, decirle que no eres una amenaza. Pero no con la voz (es mejor dejar la boca cerrada), sino con el cuerpo. Si te acercas haciendo movimientos suaves y circulares (una especie de S pero sin alcohol en sangre), el perro entenderá que tus intenciones son buenas.

Si el perro te conoce porque es tuyo o hay un vínculo de confianza no es del todo necesario hacer esta primera parte. Pero sí es recomendable llevarla a cabo para fomentar el vínculo. Y es imprescindible si el perro tiene mucho estrés o está asustado.

Por otro lado, si el animal no muestra rechazo, tienes que declarar las intenciones de tocarle. El método que nunca me falla es acercarle un poco la mano y ver cómo reacciona. Si se acerca a mí, luz verde. Si pasa olímpicamente, luz ámbar. Si se aleja o mira hacia otro lado (señal de calma de “¡déjame en paz!”), luz roja.

Paso 2. Establecer contacto físico

Si el perro no ha dado ninguna señal de rechazo, de miedo o de incomodidad (como ves, es importante entender el lenguaje de los perros), puedes tocarle. En caso contrario, por mucho que os queráis, déjale solo.

Paso 3. Que sea breve

Generalmente a los perros no les gusta mucho el sobeteo, aunque hay algunos a los que sí. Por eso, por norma general (y de manera obligada si no os conocíais) hay que acariciarle de manera suave y durante un corto período de tiempo.

En función de la confianza y de la personalidad del animal, el contacto físico puede durar más tiempo o ser más intenso. Pero, insisto, en función de la confianza que exista y de la personalidad del animal. Hay perros que se pueden tirar todo el día en los brazos de sus amos y otros que ni en 12 años se sienten cómodos rodeados de carne humana.

Jamás abraces a un perro desconocido. Aunque tus intenciones sean buenas, él no tiene por qué saberlas. Y le estás impidiendo algo tan básico como poder escapar de un peligro.

Cuando existe confianza, a algunos perros sí les gusta sentirse arropados. Pero sólo cuando quieren, como tú, y sin que sientan que su libertad de movimientos haya quedado mermada.

¡Hasta aquí el Champiconsejo de hoy! Espero que te haya gustado. Si tienes dudas, ¡comenta!

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