¿Por qué debes dejar de tratar a un perro como a una persona?

Publicado el por en

Cada vez somos más las personas que, por fortuna, tratamos con respeto y cariño a los perros. Un contraste bastante grande con la realidad que se vivía hace unas pocas décadas. Sin embargo, como nos gusta hacer a las personas, nos hemos ido al otro extremo. En el que tratamos al perro exactamente igual que a una persona.

Ignorando el daño que humanizar a tu perro le puede causar.

Si bien este cambio en la manera de tratarlos parte de la buena intención de dar cariño y tratar con respeto a nuestras mascotas, en lugar de tratarlas como sacos de patatas, humanizar demasiado a los perros puede perjudicar a su bienestar. Algo que tiene como consecuencia inevitable una mala conducta.

Como sé que todo esto es lo último que quieres, te voy a explicar por qué debes dejar de tratar a un perro como a una persona. Y tratarlo como a un perro.

No entienden las cosas de la misma manera que un humano

Los perros son animales sintientes, racionales y bastante inteligentes. Es decir, sienten emociones, son capaces de pensar y también de razonar.

Pero no tienen ni de lejos la misma capacidad racional que una persona adulta. Es decir, entienden las cosas de forma más limitada que tú.

Hay pensamientos, razonamientos e ideas que para ti pueden ser de lógica pura pero que para un perro no tienen por qué serlo.

Esto es especialmente importante a la hora de que las personas entendamos que hay cosas que para un perro pueden generarle miedo e incomodidad, aunque estemos para nosotras genere lo contrario. 

Lo que para nosotros es un acto bienintencionado, para un perro puede ser algo molesto que no termina de entender.Haz click para twittear

Lo mismo sucede con los objetos; aunque sepamos que son inofensivos, para un perro pueden parecer peligrosos.

Su capacidad de entender el lenguaje hablado es también muy limitada. No importa que intentes contarle la Primera Ley de la Termodinámica, que es imposible cazar nubes o que no se coge comida de la mesa, un perro pensará «¿qué huesos me está diciendo?».

Debes tener en cuenta que, aunque puedan entender bastantes palabras, nunca llegan a la riqueza léxica de una persona adulta y mucho menos a la riqueza semántica. Diversos estudios (el más conocido es el del psicólogo Stanley Coren) han llegado a la conclusión de que los perros entienden las mismas palabras que un niño de 2 años.

Sienten y padecen casi como una persona

Si bien la parte racional de los perros es más limitada que en los humanos, su parte cerebral responsable de las emociones es muy similar. Sienten las mismas emociones excepto (según este artículo de la prestigiosa Psichology Today) las emociones sociales complejas como la vergüenza, el orgullo, la culpabilidad y el menosprecio.

Es decir, padecen los mismos miedos que tú. Pero teniendo menos capacidad de razonar acerca de aquello que les da miedo. Y sin capacidad alguna de querer taparlos por vergüenza, como hacemos las personas. Haz click para twittear

Al humanizar a tu perro puedes creer que va a entender lo mismo que entendemos nosotros.

Por ejemplo, que tal día es su cumpleaños y que por eso le pones una tarta con velas (en serio… ¿Te crees que tu perro sabe siquiera lo que es un año?). O que va a comprender cada palabra de la bronca que le estamos echando por haber hecho algo que no nos gusta. Y, por supuesto, creemos que a él también le parece gracioso vestirse de Yoda o de cualquier otra cosa.

No sólo es que no le parezca gracioso. Sino que no entiende por qué tiene un objeto raro sobre su cuerpo que posiblemente le limite el movimiento (para él eso es peligroso). Ni sabe por qué las personas a su alrededor están tan excitadas (para un perro es señal de que algo raro está sucediendo… Y no sabe el qué).

Y eso le perjudica. Por el mero hecho de que le genera un estrés que luego hace que esté más nervioso, se active con mayor facilidad y sea más reactivo.

Tienen distintas necesidades

Otro de los problemas que tiene el humanizar a los perros es que muchas veces pensamos que tienen las mismas necesidades que una persona.

Y no, no es así.

Al menos a priori. Porque si hay algo que he aprendido con la educación canina, es que en el fondo necesitamos casi las mismas cosas básicas. Pero que los humanos tenemos un grave conflicto con las cosas que creemos que son una necesidad.

Para tratar a un perro como a un perro, con respeto y con cariño hay que entender bien cuáles son sus necesidades reales. Qué es lo que le hace falta para tener bienestar.

¡Prometo que más adelante elaboraremos un artículo sobre este tema en Tu perro y tú!

El exceso de cariño les perjudica

Si bien estamos en completo desacuerdo con los postulados de César Millán basados en la teoría de la dominancia, hay una cosa en la coincidimos al 100%. El exceso de cariño puede llegar a considerarse maltrato animal.

Los humanos por lo general somos muy de abrazarnos, besuquearnos y tener mucho contacto físico. ¡En ese aspecto yo soy como un osito!

Al humanizar a tu perro seguramente creas que también necesita ese contacto físico. ¡Y te salga un impulso por tocarlo difícil de controlar!

Pero los perros no necesitan eso. Es más, les perjudica.Haz click para twittear

Santi Vidal, nuestro maestro y experto en comportamiento animal con prestigio internacional, lo dice muy caro: lo ideal para convivir con un perro es acompañar sin interactuar demasiado. Es decir, interactuar lo justo y necesario tanto a nivel físico como no físico.

Los perros son muy recelosos de su espacio y no les gusta que se lo invadan. Y cuando tienen altos niveles de estrés pueden llegar a mostrar su disconformidad con la invasión usando una señal de amenaza.

Se les puede dar mimos y hacer caricias, por supuesto. Es más, ¡hay que hacerlo! Pero de manera puntual y durante un corto periodo de tiempo. Simplemente tienes que observar la forma que tienen de mostrarse el cariño entre ellos para entender cómo debes hacerlo.

Un exceso de interacción, aparte de estresarles (en especial cuando no quieren ser tocados), les puede generar una dependencia emocional. Que va ligada a inseguridad y una mayor incapacidad de gestionar correctamente las emociones. Y todo esto lleva, otra vez, a que su conducta sea inadecuada.

Por favor, deja de humanizar a tu perro

Aunque le quieras como a un hijo y sea parte de tu familia, no es tu hijo. Es decir, no es una persona.

Y para tratarle bien debes tratarle como a un perro. Pero como a un perro de verdad.

En otras palabras, debes tratarle como a un ser sintiente con una capacidad racional limitada (en comparación con las personas) pero con un sistema emocional similar al nuestro. Como a un animal que tiene unas necesidades distintas a las que consideramos que tenemos las personas. Y al que la mayor demostración de cariño que le puedes hacer es respetar su espacio y darle la vida que se merece tener.

Deja un comentario

Compartir
Twittear
+1