3 consecuencias de regalar un perro

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Esta noche los Reyes Magos de Oriente repartirán en camello cientos de mascotas para niños buenos (o no tan buenos) que llevan todo el año pidiéndolas. En especial durante los últimos 30 días. Puede parecer una buena idea, aunque a quien se le entregue el presente sea un adulto. Sin embargo, regalar un perro o un gato (o cualquier otra mascota que requiera mucha responsabilidad) puede ser un grave error.

Veamos 3 cosas que pueden suceder.

1. La mascota acaba muerta o en un refugio

El primer requisito para tener una mascota es que al menos un adulto quiera responsabilizarse de ella.

El segundo, que al menos un miembro de la familia sepa cómo cuidarla correctamente y el resto de miembros estén dispuestos a hacerle caso. Por ejemplo, si la experta en perros es una niña de 5 años (poco probable, ¡¡pero puede ser!!), seguramente los padres no la hagan caso «porque es sólo una niña».

Si no se cumplen ambos requisitos es probable que la mascota acabe abandonada o criando malvas antes de tiempo. Muchas veces sucede eso de que «no era lo que me esperaba».

«¡Pero si a las mascotas sólo hay que darles comida y agua!»

«Y si es un perro, sacarle a pasear 3 veces al día»

¿Cuántas veces habré oído eso? ¡¡Y las que yo mismo lo he dicho!!

Gran error, grave error.

Una mascota (cualquiera) es mucho más que un animal al que darle de comer y de beber. Todas necesitan un cuidado mínimo específico que va más allá de los paseos en el caso de los perros.

Por ejemplo, los peces necesitan un acuario bien montado con agua correctamente ciclada. Y es necesario saber cuáles se mezclan para evitar que se maten los unos a los otros e incompatibilidades con el agua. Después, cada cierto tiempo hay que hacer cambios parciales de agua. Pero de un agua que debe ser tratada antes de meterla. Por otro lado, los acuarios con el tiempo pueden tener problemas como algas, desequilibrio de los componentes químicos, plagas, enfermedades…

Los gatos son unos animales relativamente sencillos de mantener. Pero necesitan cuidados como la arena, tratarles con cariño para que no sean ariscos o tener una casa preparada para ellos. Ya sabes que les encanta afilarse las uñas en muebles y telas…

Otro ejemplo, el de regalar un perro. Es un animal bastante sensible al comportamiento de sus dueños. Si no reciben un trato adecuado pueden desarrollar problemas de comportamiento. Especialmente si se les educa con la teoría de la dominancia.

Estos animales son un manojo de miedos que, mal llevados, pueden tener graves consecuencias.

No basta con hacerle caricias (de hecho a veces es mejor no hacérselas, como te comenté en cómo acariciar a un perro) y ser «buenos» con ellos. Es necesario entender qué necesitan en cada momento y qué les ayudará a tener una vida equilibrada y feliz.

Regalar un perro es asumir o hacer asumir a una familia una responsabilidad para la que quizás no hay preparación.

Así que si vas a comprar una mascota para tu familia, asegúrate de que existen los recursos (tiempo, dinero y conocimientos) suficientes como para mantenerla. Si la vas a regalar a otra familia, asegúrate de lo mismo.

2. La familia empieza a tener problemas

Una mascota en una familia que no está preparada para tenerla es una auténtica bomba de relojería.

Sobre todo al regalar un perro cachorro, algo que recomendamos poco si la paciencia es muy limitada. Y más aún si los más pequeños de la casa juran y perjuran que se van a hacer cargo del animal.

En una familia con mascota SIEMPRE debe haber un adulto dispuesto a responsabilizarse del animal. Y a enseñar a los niños a hacerlo.

Una nueva exigencia de responsabilidad genera mucho estrés. ¡¡Mucho!! Que sumado al ya existente puede generar muchos malestares, broncas y divisiones que se podrían haber evitado si la mascota no hubiera llegado al hogar.

3. La mascota tendrá una mala vida

¿De verdad quieres regalar un animal para condenarle a sufrir?

Más allá de que acabe muerto o abandonado, si llega al hogar incorrecto puede tener una vida llena de sufrimiento.

Estrés, sensación de abandono, problemas de comportamiento que generan aún más tensión, malas condiciones de vida…

¿De verdad quieres regalar un perro o un gato que acabe triste?
¿De verdad quieres ser cómplice de la tristeza de un animal inocente?

Sí, puedes regalar un perro, un gato o cualquier otra mascota. Pero…

…Insisto. Asegúrate de que la familia que lo va a tener:

  • Puede responsabilizarse de la mascota.
  • Sabe cuidar bien a ese animal en específico.

¡Gracias por leer! Si tienes alguna duda o quieres hacer alguna observación, ¡¡deja un comentario!!

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