Si tu perro ladra o gruñe a otros, no tires de la correa

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¿Alguna vez has oído hablar de la reactividad en perros? Se trata de una reacción negativa y desmesurada hacia otro perro, persona o cualquier otro estímulo. Una reacción que se suele intentar corregir con tirones de correa y el típico “Noooooo, perro maaaloooo”.

Sin embargo, esta actitud con el perro no soluciona nada a pesar de las buenas intenciones. Por el contrario, lo habitual es que el problema vaya a más.

Lo que la mayoría de veces hay detrás de estas conductas por parte de nuestros mejores amigos es un problema de miedo. Y que se reconduce como te contamos a en este vídeo:

Las consecuencias de tirar de la correa

Tirar de la correa a un perro, aparte de hacerle daño si se hace de manera muy fuerte, es transmitirle un mensaje de que hay peligro. Es decir, se le corrobora que lo que tiene delante es una amenaza ante la que tiene que defenderse.

El miedo aumenta y con él el estrés que, a su vez, genera que la sensibilidad del animal aumente. Es normal, dado que el estrés lo que hace es preparar al cuerpo para afrontar un peligro de muerte.

Si los tirones de correa se repiten cada vez que el perro tiene un comportamiento reactivo, el miedo ante lo que le genera esa reacción aumentará. Por lo tanto, no es de extrañar que la agresión que se quiere evitar acabe teniendo lugar tarde o temprano. Y no queremos eso, ¿verdad?

Si tu perro es reactivo, tu perro tiene miedo

Como siempre en educación canina, estamos hablando de manera general. A fin de cuentas, cada perro es un mundo y el origen de la reactividad puede ser distinto en algunos perros, si bien en la mayoría suele estar causada por el miedo.

Y el miedo puede tener orígenes tan variados como insospechados. Te sorprenderá saber, por ejemplo, que hay perros que gruñen a otros cuando se les acerca porque tienen un dolor en la espalda o en alguna otra parte del cuerpo. Un dolor que puede convertirse insoportable si hay interacción.

Lo que desde estas líneas sí te podemos asegurar que se cumple en el 100% de los casos es lo que significan los gruñidos y ladridos así como otras señales tales como los temblores, el pelo erizado, etc.

Son una manera de comunicar a los otros perros que no está el horno para bollos. Que no quieren problemas pero que los puede haber si hacen las cosas mal, como no respetar la distancia solicitada o adoptar una actitud que se entienda como amenazante aunque realmente no la sea.

Te lo hemos dicho en el vídeo y te lo repetimos por aquí. Si tu perro tiene serios problemas de reactividad, te recomendamos que consultes con un educador canino en positivo. Uno que entienda de verdad las emociones de tu perro.

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