El “gracioso” vídeo de un perro que entra en pánico por cruzar un puente transparente

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Esta mañana me he topado en Twitter con un vídeo de un perro que entra en pánico que a muchos les parecerá gracioso.

Pero que realmente es una crueldad que demuestra la poca sensibilidad que podemos llegar a tener las personas y cómo somos capaces de reírnos del sufrimiento ajeno.

Al ver el vídeo puedes pensar que el perro sólo tiene miedo por la altura, pero hay mucho más.

Por eso, después de enseñártelo te lo voy a destripar un poco. Para que veas qué es lo que está sufriendo exactamente el perro, las consecuencias que puede generar esta crueldad y qué deberían haber hecho las personas que lo llevan ante esa situación.

Lo que el perro está sufriendo

Es un vídeo demasiado corto y cuyo audio original no se puede escuchar. Esto hace difícil meterse de lleno en la situación, pero hay muchas cosas que se pueden observar… Y que no son tan evidentes.

Teme caer al vacío

Está más claro que el agua que lo que estamos viendo es un perro tremendamente asustado, en pánico.

Y el principal motivo está claro: está cruzando un puente de gran altura con suelo transparente.

Es decir, está temiendo caer al vacío en cualquier momento. Un mismo miedo que muchísimas personas tendrían.

Pero que en el caso de los perros es más intenso por 3 motivos:

  1. Un perro tiene menor capacidad de razonamiento que un ser humano. Le cuesta más aprender a gestionar un miedo.
  2. La vista del perro es peor que la de las personas; seguramente le cueste ver que realmente hay un suelo firme.
  3. Cruzar una pasarela así suele ser algo nuevo para un animal. Así como los materiales transparentes. Y lo nuevo da miedo, mucho miedo. Las personas, más acostumbradas a materiales similares, somos plenamente conscientes de que son seguros. Y aún así hay a quien le entraría cagalera si le pones en medio de ese puente.

Le están asfixiando

Esto ya es menos evidente. Pero, si te fijas, al perro le llevan con collar. Y, encima, quieren que avance a base de tirarle de la correa.

Es decir, de tirarle del cuello. De ponerle en la tesitura de: avanzas o te hago daño en el cuello. Y, si insistes en no avanzar, tendrás problemas para respirar. Menos mal que, por lo menos, no lleva un collar de ahorque.

Si de por sí esto es demasiado para un perro que entra en pánico, hay otro factor que ayuda aún menos: ellos interpretan los tirones de correa como una señal de peligro.

Es decir, si el pobre tiene miedo de por sí a lo que está sucediendo, el tirarle de la correa hace que la situación le dé aún más miedo. Y encima le hacen pupa en una parte tan sensible como el cuello.

Aquí se nota la tensión de la correa y el collar sobre el cuello de este perro que entra en pánico.
Aquí se nota la tensión de la correa y el collar sobre el cuello del perro.

Otros factores pueden estar afectando

Cuando vi el vídeo, al principio pensé que las risitas eran de quien tenía la cámara. Y eso me cabreó demasiado.

Por un motivo.

Los perros suelen tienen por naturaleza un oído muy sensible. Y los ruidos intensos les dan mucho miedo; estoy seguro de que lo has visto muchas veces.

Como en las personas, durante una situación de estrés, la sensibilidad aumenta considerablemente. Y los ruidos y todos los demás estímulos son aún más molestos.

Así que, en un momento en el que el pánico te controla porque temes morir cayendo al vacío o por asfixia, lo que peor puede acompañar a la situación son esas risitas.

Por fortuna las risas parece que se han puesto después, al editar el vídeo.

Sin embargo, con total seguridad creo que este aumento de la sensibilidad por el estrés del momento ha hecho que otros estímulos (que no se ven ni se oyen en el vídeo) jueguen en su contra.

Por ejemplo:

  1. Ruidos, gritos o movimientos de las otras personas. Cualquier cosa que no sea suave les altera.
  2. El frío del suelo. Unas planchas de vidrio completamente desprotegidas a una altura tan elevada estarán cualquier cosa menos calientes o templadas. Las personas llevamos calzado y no lo notamos. Pero los perros sí notan la temperatura del suelo. Y si a un suelo anormal (transparente) le sumamos unas temperaturas anormales, es que algo está fallando.
  3. La reacción de las otras personas. Al empezar el vídeo se ve que el perro mira para atrás. Seguramente para fijarse en lo que hace una persona o perro en concreto o todos en general. Las neuronas espejo funcionan muy bien en los canes y en una situación así puede jugar en su contra.

Las consecuencias

Es evidente que el perro lo está pasando mal. Pero las consecuencias de este momento de pánico van más allá de un mal rato.

Lo primero es que este hecho le pega un subidón de estrés brutal, que tardará días en irse. Es decir, estará más sensible, miedoso e irascible durante un tiempo. Y durante ese tiempo será más susceptible de susfrir situaciones difíciles que en condiciones normales sabe gestionar.

Con 15 segundos de vídeo es imposible saber cómo son las personas que tienen al perro. Quizás sean buena gente que se preocupa por su bienestar y este sea un hecho completamente aislado. En este caso las consecuencias serían limitadas.

Pero viendo cómo le tratan, es más probable que sean personas que sometan al perro a más situaciones que acentúen su estrés.

Esto a la larga desembocaría en:

  • Diversos problemas de comportamiento, que pueden llegar a la agresividad.
  • Enfermedades graves en una edad temprana.
  • Una muerte prematura. Con el estrés alto, el cuerpo se desgasta más y es más fácil que se “estropee antes”.

¿Qué hacer ante ante un perro que entra en pánico?

Vale, he dejado claro que está mal lo que estas personas están haciendo. Y lo dado es explicar qué es lo que se debe hacer ante una situación en la que un perro pierde por completo el control por sus miedos.

Pero no puedo dar una respuesta concreta; los perros no son robots.

Son seres racionales y sensibles, cada uno es un mundo y cada situación es distinta. Esto quiere decir que ante una misma situación habrá que actuar de manera distinta según el perro y las circunstancias.

El único consejo que vale para todos los casos es que evites la situación negativa.

En este caso sería que no cruces el puente.

Sin duda sería lo ideal. Pero no siempre se puede hacer. Entonces, toca buscar la solución “menos mala”.

En este caso, lo que yo haría es:

Mantener la calma

¿Te acuerdas de lo que te dije de las neuronas espejo?

Si mi perro ve que estoy en calma, empezará a ver que realmente no pasa nada. Que todo está normal y que no hay nada que temer. Esto le ayudará a gestionar mejor el miedo.

Si por el contrario me ve asustado, nervioso o alterado, se le encenderán todas las alarmas. Así que para evitar sus miedos hay que gestionar bien los nuestros.

Para que un perro que entra en pánico recupere el equilibrio es indispensable que su referente esté en equilibrio.
Para que un perro que entra en pánico recupere el equilibrio es indispensable que su referente esté en equilibrio.

Intentar que pierda el miedo

Lo primero “menos malo” sería intentar que el perro cruzara el puente gestionando bien el miedo. La situación le seguiría siendo difícil, pero menos.

Para hacerlo, un truco que podría funcionar bien (según cada perro y el entorno) es echar comida al comienzo del puente. Es decir, sobre tierra firme y la primera placa de vidrio. Si son chuches o salchichas, mejor.

Así empezará a asociar el momento con algo tan placentero como las chuches.

En todo momento hay que mantener la calma y la paciencia. Es necesario dejarle su tiempo y evitar presionarle.

Si avanza, hay que seguir dándole chuches hasta el final o hasta que ya se muestre con mayor seguridad.

Cogerle en brazos

Si hay que cruzar el puente sí o sí y lo de las chuches no funciona, no hay chuches o simplemente no hay tiempo, lo siguiente “menos malo” es cogerle en brazos para cruzar.

Esto activará otro miedo en el perro: que sus patas no toquen el suelo. Es algo que hay que evitar, pero es un miedo que la mayoría de los perros sabe gestionar. Y en este caso es un mal menor.

Con calma y sin presionarle hay que agacharse suavemente y cogerle en brazos, cuidando de no hacerle daño (recuerda que el estrés hace que esté más sensible).

Durante el tiempo en el que se está cruzando el puente hay que mantener la calma en todo momento. Y hacer movimientos suaves. Mientras tanto, estaría muy bien entretener al perro con alguna chuche o juguete, pero sin hacerle demasiado caso (muy importante esto).

En resumen

El perro del vídeo está temiendo morir en cualquier momento. Y ese sufrimiento tan gordo es cualquier cosa menos graciosa.

Aunque parezca que sólo está pasando miedo por caer al vacío, hay más factores que están interviniendo en agravar la situación. En este caso, el principal es que le están tirando del cuello. También otros estímulos a priori inocuos podrían contribuir a que para el perro todo sea peor de lo que parece.

En situaciones similares, en ante un perro que entra en pánico, lo ideal es evitar que esto suceda. No haciendo lo que genera esa respuesta o, si no hay alternativa, haciendo lo “menos malo”.

Lo “menos malo” depende del perro, su equilibrio mental y los miedos que tenga, por lo que no hay un camino único para todos los casos.

Y es que al final, tener un perro en buenas condiciones es mucho más que sacarlo de paseo y darle de comer.

¡Por eso en Tu perro y tú te enseñamos a entenderle bien!

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