[INOCENTADA] Champimascotas y BQ se alían para lanzar el aiDog, la mascota del futuro

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Después de un tiempo dedicándonos al cuidado y paseo de perros así como a la educación canina en positivo, hoy nos convertimos en una Startup hecha y derecha. Tras llegar a un acuerdo con BQ, nos metemos en el mundo de la robótica para crear la mascota perfecta: el perro con mando a distancia y botón de OFF. Os presentamos el aiDog.

Inteligencia artificial perruna para los más pequeños

La principal diferencia que el canoide (androide canino) tendrá con el resto de los productos de la competencia será que por primera vez utilizará la inteligencia artificial para simular ser un perro de verdad. De hecho, el nombre aiDog proviene del inglés (artificial intelligent dog).

Hemos elegido a BQ como partner en esta innovadora aventura debido a su profundo interés y gran experiencia en la robótica. En cuanto le presentamos la idea a Alberto Méndez, Consejero Delegado de la empresa, se mostró muy interesado y apostó inmediatamente por sacarla adelante.

Para darle realismo, el aiDog tendrá el aspecto de un perro de peluche con pelo real adquirido a peluquerías caninas clandestinas. Si bien con el tiempo ofreceremos varias razas, estará inicialmente disponible como Golden retriever eterno cachorro y Bichón maltés.

Pero debajo de ese tierno aspecto se esconderá una máquina construida en algún lugar del mundo con titanio y aluminio con más de 100 piezas móviles y un potente procesador capaz de emular el comportamiento del perro acorde al aprendizaje que recibe.

El objetivo es enseñar cómo es un perro de verdad

El papel de Champimascotas, aparte de promover la iniciativa, es aportar a los desarrolladores todo el conocimiento sobre el comportamiento canino. De esta manera podrán elaborar un algoritmo de inteligencia artificial que harán que el aiDog se comporte como un perro real.

En su fase cachorro será un robot nervioso y activo que muerda todo lo que pille. En su fase adolescente se convertirá en un perro hiperactivo deseando probar los límites de sus dueños. Y en su fase anciana desarrollará las enfermedades comunes relacionadas con el estilo de vida que ha tenido.

Al igual que a un perro de verdad, habrá que darle de comer. Aunque funcione con baterías, si el aiDog no recibe alimento físico no emulará la digestión y se quedará estático por inanición. Esto implica que sus dueños experimentarán lo que es tener que sacar al perro a la calle haga el tiempo que haga o lo desagradable que es que te deje un regalito.

De la misma manera en la que come, el perro también necesitará beber. El agua ingerida se almacenará en un depósito flexible en forma de vejiga, en donde se mezclará con amoniaco y un tinte amarillo para simular el efecto de la orina. Si los dueños pasan varios días sin sacarle a la calle para hacer sus necesidades, el aiDog empezará a orinar en lugares molestos como el sofá o apuntando debajo del frigorífico.

El aiDog hablará para enseñar el lenguaje canino

Potenciaremos el papel didáctico del canoide para conseguir algo que los educadores caninos dábamos por imposible. Que la gente entienda el lenguaje canino. Tendrá una función en la que junto con cada señal de calma y amenaza emitirá un mensaje con voz sintética traduciendo lo que quiere decir. Habrá 3 modalidades de corrección política. Por ejemplo, en la más conservadora, cuando gire la cabeza para mostrar pasividad dirá “disculpe, en este momento no quiero nada con usted” mientras que en la más radical soltará “déjame en paz, plasta de mierda”.

La fecha de lanzamiento dependerá de la evolución del desarrollo, pero confiamos en que el aiDog llegue a los hogares europeos en Navidad de 2018.

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