Esta es nuestra experiencia de 7 meses con Pelos

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Lo que te voy a contar ahora es una verdadera historia de amor. Pero no un amor de película sino un amor de verdad. Con Pelos, el perrito que día tras día nos llena la vida a Miguel y a mí y al que estamos ayudando a equilibrarse para que sea feliz.

Todo empezó en Salvando Peludos

Conocí a Pelos en la protectora Salvando Peludos con la que colaboro. En cuanto le vi me enamoré de él, de sus tiernos ojitos llenos de temor y ternura.

Allí estaba él, en la zona de cuarentena porque acababa de llegar, muerto de miedo, temblando en una esquina y sin saber qué iban a hacer con él. Seguramente se estaba temiendo lo peor.

Pelos en el chenil lleno de miedo en una esquina
Pelos en el chenil lleno de miedo en una esquina

Sentí que le tenía que llevar conmigo y a las pocas semanas ya estaba en casa. Siempre había querido tener perro y ahora que me había independizado era el momento.

Estaba deseando disfrutar con mi perro dando largos paseos por la naturaleza, tumbándome con él en el sofá tranquilamente viendo una peli, viajando con él o llevándolo al parque para que jugara con otros de su especie.

La sorpresa llegó cuando me di cuenta de que nada de esto era posible. Y perdí la idílica visión de lo que es tener un perro. No tenía ni idea de lo que se me venía encima.

Pelos, el perro multimiedos

Aunque le estuve tratando antes de sacarlo de El Campito, hasta que no estuvo en casa no fui consciente de lo que era vivir con un perro que le teme a todo.

Tiene miedo a las personas, a los ruidos, a la calle, a las tormentas, a quedarse solo en casa, etc. Parece que lo único a lo que no le tiene miedo es a nosotros (¡menos mal!) y a otros perros.

Con los perritos que cuidamos en casa está fenomenal. Con algunos incluso se siente más seguro; esto se nota porque los días que están ellos ladra menos en casa y en los paseos va con menos miedo, más relajado.

Pelos y Luna compartiendo el sofá
Pelos y Luna compartiendo el sofá

Una vida un poco esclavizada

Como te puedes imaginar, con tantos miedos no se puede hacer mucho con él y nos está limitando bastante a la hora de llevar una vida normal. Sabía que Miguel y yo íbamos a tener que trabajar sus miedos, pero nunca me imaginé que tuviera tantos y que me iba a limitar tanto la vida.

Hasta hace unos días que por fin contratamos una cuidadora a la que aceptara, llevábamos meses sin poder salir juntos a ningún sitio porque lo pasa muy mal cuando le dejamos solo. Sufre de ansiedad por separación y los vecinos ya se han quejado porque no para de ladrar.

Acostumbrarle a sacarlo de paseo está siendo complicado. Ya sale más o menos bien de noche, pero de día (que hay más gente y más ruidos) lo sigue pasando fatal. Durante meses se hacía sus necesidades en casa. Tampoco le podemos llevar a casa de nadie, tenemos que limitar mucho las visitas y muchas más cosillas que hacen la convivencia compleja.

Por fortuna somos educadores caninos y sabemos cómo tratar todos sus problemas. Pero somos conscientes de que es un camino largo y lento que muchas personas no pueden recorrer. Y es que, además de saber tratarle, tenemos la suerte de trabajar desde casa.

Va avanzando muy poco a poco y llega a disfrutar bastante los paseos nocturnos, unos días más que otros. Hay veces en las que se acerca a alguna persona, aunque sea para olerla. En casa está mucho más tranquilo; puede estar tumbado durante horas, sobre todo si estamos a su lado. Aunque si hay ruidos se inquieta o si oye algo en el portal se pone a ladrar demasiado.

Aún así merece la pena tener a Pelos

No podemos decir que esté siendo un camino de rosas. Y si lo es es por lo mucho que pinchan.

Pero sí podemos decir que está siendo una experiencia increíble con la que estamos aprendiendo muchísimo. No todo es negativo por supuesto, nos da muy buenos momentos.

Por ejemplo, cuando le vemos superarse a sí mismo a pesar de estar atemorizado, cuando va corriendo por el parque a toda velocidad (¡es muy atlético!), cuando se tumba entre nosotros y se pone boca arriba tapándose la cara con las patitas para que le mimemos (es súper tierno), cuando nos roba cosas y se va corriendo como si no le hubiéramos visto o cuando nos mira con sus ojitos haciéndonos ver que su amor es de los de verdad.

 

Pelos haciéndose el riquino en el sofá
Pelos haciéndose el riquino en el sofá

Nos está aportando mucho y nos está dando grandes lecciones de vida. Como que el rencor o el orgullo no sirven para nada. Que la vida es el momento presente y que hay que seguir adelante cueste lo que cueste. No sabemos lo que habrá vivido pero está claro que no ha sido fácil. Ya sólo por el hecho de haber vagado por las calles y haber estado en una perrera de dudosa reputación y en una protectora (que nosotros sepamos) ha sufrido más de lo que merecía.

¡La aventura continúa!

Por supuesto vamos a seguir ayudándolo en todo lo que esté en nuestras manos. Con mucha paciencia y cariño, estamos intentando que algún día pueda ser un perro equilibrado que disfrute de sus paseos. Tanto de día como de noche.

Que en el parque juegue con otros perros si le apetece, que pueda acercarse a personas sin sentir que son una amenaza, que viaje con nosotros y conozca lugares maravillosos. Nos encantaría verle bañándose en la playa o respirando aire puro en la montaña.

Esto es lo que deseamos de todo corazón, y ya no sólo por nuestro bienestar y para que nuestra vida vuelva a la normalidad, sino para que él se sienta bien, sin tantos miedos que le limitan y le hacen pasarlo mal día a día, para que tenga una buena calidad de vida.

Todo esto me hace reflexionar una cosa. En si, las personas, cuando vamos a adquirir un animalito, pensamos únicamente en nosotras o también pensamos en él, en sus necesidades, en sus miedos y en lo que puede sentir haciendo algo que no le gusta pero que le obligamos a hacer por nuestro ritmo de vida o simplemente porque nos apetece.

Tengo claro que Pelos no ha llegado a nuestras vidas por casualidad, estoy convencida de que lo ha hecho para enseñarnos lo que es el amor puro, para ponernos a prueba y para que nos sigamos formando en el tema de los perros.

Hace tiempo descubrimos que es una de nuestras grandes pasiones. Nos queremos seguir dedicando a ello para poder concienciar a la sociedad de lo importante que es conocer a tu animal. Soñamos con ayudar a miles de familias a mejorar la convivencia con su peludo. Y evitar que historias como la nuestra acaben en un abandono.

 

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